Historia · s. XVI–XVII

La camisa en el Renacimiento y el Barroco

Doscientos años en los que la camisa pasa de prenda íntima a ornamento exhibido. Cuellos, gorgueras y bocamangas se convierten en el escenario del lujo doméstico.

El cuello, primer ornamento

A comienzos del siglo XVI la camisa europea conserva el corte rectangular medieval, pero su cuello —hasta entonces una simple abertura cerrada con cordón— empieza a fruncirse para producir un volado de tela blanca alrededor del cuello del jubón. Los retratos de Tiziano de la primera mitad del siglo (por ejemplo el Retrato de un caballero del Museo del Prado, c. 1510) muestran ya esa pequeña corona blanca asomando.

El gesto técnico es modesto: en lugar de cortar el cuello al filo, se le añade una tira fruncida que duplica o triplica la longitud de la circunferencia. Esa tira, al principio invisible bajo el jubón, crece progresivamente hasta convertirse, hacia 1560, en una pieza exenta.

La gorguera y la lechuguilla

Hacia 1570 el cuello fruncido se desprende de la camisa y se transforma en gorguera (ruff en inglés, fraise en francés, gorgiera o lattuga en italiano), pieza independiente que se almidona con almidón de trigo y se moldea con hierros tibios para mantener su forma. La lechuguilla española documentada por Felipe II y por Felipe III en sus retratos de Pantoja de la Cruz alcanza diámetros notables: las gorgueras de la corte de Felipe IV llegan a sobrepasar los treinta centímetros de proyección.

Esta evolución provoca una contradicción técnica: la camisa que sostiene la gorguera vuelve a ser invisible, pero su cuello debe estar perfectamente confeccionado para que el ornamento se asiente sin pliegues. El sastre real Juan de Alcega, en su Libro de geometría, práctica y traça (Madrid, 1589), incluye el patrón de camisas con cuello reforzado para uso bajo la gorguera.

El siglo XVII: jabot y encaje

Hacia 1630 la moda de la corte de Luis XIII abandona la rigidez del cuello almidonado en favor del cuello caído (collet rabattu), una pieza de lino o encaje que reposa sobre los hombros. Este cambio devuelve protagonismo a la camisa, que vuelve a ser visible en pecho y muñecas. Los retratos de Anton van Dyck (1630–1640) son el catálogo iconográfico más completo de la transición.

En el último tercio del XVII aparece el jabot, una pechera de encaje cosida o prendida a la abertura central de la camisa, y los puños de doble vuelta de encaje (engageantes). Los inventarios reales franceses publicados por el Mobilier National permiten estudiar la cantidad y precio de estos encajes, en su mayoría procedentes de Venecia, Alençon y Brujas.

La camisa femenina

La camisa femenina del periodo conserva un corte aún más arcaico que la masculina: pieza ancha, mangas largas y fruncidas, escote en barco o redondo, profusamente bordada en los bordes que pueden quedar visibles bajo el corpiño. Los inventarios de la reina Isabel de Inglaterra publicados por Janet Arnold (Queen Elizabeth's Wardrobe Unlock'd, 1988) registran centenares de smocks ricamente bordados.

La camisa femenina hace, además, las funciones de camisón. La distinción entre camisa de día y camisa de noche, ambas de lino blanco, se establece en el siglo XVIII; antes eran la misma prenda.

Telas, encajes y centros productores

Centros productores de lienzo y encaje (s. XVI–XVII)
CentroProducciónDifusión documentada
Reims, Cambrai (Francia)Lienzo finísimo de linoInventarios reales franceses, s. XVI–XVII
Holanda y Flandes«Olanda», lienzo mercerizadoDifundido en toda Europa
VeneciaPunto in aria (encaje de aguja)Tratados de Vinciolo (1587) y Vecellio (1591)
Brujas, Malinas, BruselasEncaje de bolillosInventarios borgoñones y franceses
Alençon (Francia)Point d'AlençonManufactura real desde 1665

Hacia el siglo XVIII

El final del siglo XVII deja la camisa convertida en un objeto técnico complejo: cuello cosido por separado, pechera con jabot, mangas con puño volante, faldón largo que sirve también de calzón interior. La fórmula sobrevive durante todo el siglo XVIII sin cambios mayores. La gran transformación llegará después, con la sustitución del jabot por la corbata, la aparición del cuello cerrado y la lenta cristalización del modelo decimonónico.

Fuentes

  1. Alcega, Juan de. Libro de geometría, práctica y traça. Madrid, Guillermo Drouy, 1589. Ed. facsímil, Madrid, Ollero y Ramos, 1989.
  2. Arnold, Janet. Queen Elizabeth's Wardrobe Unlock'd. Leeds, Maney, 1988.
  3. Arnold, Janet. Patterns of Fashion 4: The cut and construction of linen shirts, smocks, neckwear, headwear and accessories for men and women c. 1540–1660. Londres, Macmillan, 2008.
  4. Boucher, François. Histoire du costume en Occident, de l'Antiquité à nos jours. París, Flammarion, 1965.
  5. Vinciolo, Federico. Les singuliers et nouveaux pourtraicts. París, 1587.
  6. Bernis, Carmen. El traje y los tipos sociales en El Quijote. Madrid, El Viso, 2001.