El cuello desmontable y la leyenda de Troy
La tradición sitúa la invención del cuello desmontable en Troy (Nueva York) en 1827, atribuyéndola a Hannah Lord Montague, esposa de un herrero, que habría cortado y vuelto a coser solo el cuello de las camisas de su marido para no tener que lavar la prenda entera. La anécdota está recogida por Arthur James Weise en Troy's One Hundred Years (Troy, William H. Young, 1891) y, aunque el detalle individual es difícil de verificar, sí se confirma que en la década de 1830 Troy se convierte en el centro estadounidense de fabricación de cuellos y puños sueltos, con docenas de talleres que dan empleo a varios miles de obreras.
Independientemente del relato fundacional, el cuello postizo (detachable collar) responde a una necesidad económica clara: la lavandería del lino blanco era costosa y la prenda completa se desgastaba en cuello y puños mucho antes que en cuerpo y mangas. Un cuello cambiable cada día, a coste de un pequeño accesorio, prolonga indefinidamente la vida de la camisa.
Almidón, blanqueado y tintorerías
El almidón químico de trigo o maíz se industrializa hacia 1840: la fábrica de Thomas Kingsford en Oswego (Nueva York) introduce el almidón de maíz en 1842 y permite obtener una rigidez constante, controlable y mucho más blanca que la del almidón doméstico. La tintorería se convierte en un negocio urbano de masa: en París, hacia 1880, había más de cuatro mil establecimientos dedicados al lavado y planchado de cuellos y puños masculinos, según el Annuaire-Almanach du commerce de Didot-Bottin.
El blanqueo cambia también de método: el cloruro de cal industrial sustituye al blanqueo solar en pradera. La camisa decimonónica es, por primera vez, sistemáticamente blanca por dentro y por fuera.
Las primeras tallas estandarizadas
Las tablas de tallas para camisería aparecen en los catálogos de venta por correo de la segunda mitad del siglo. En Estados Unidos, el catálogo de Sears, Roebuck & Co. (Chicago, primera edición 1893) ofrece camisas medidas por cuello, en pulgadas y media pulgada (14, 14½, 15, 15½, 16, 16½). En Europa, los grandes almacenes parisinos —Bon Marché, Au Printemps, La Samaritaine— publican desde la década de 1870 tablas equivalentes en centímetros.
La tabla de tallas exige una estabilización del patronaje: las camisas dejan de cortarse al gusto del cliente y se cortan según uno de los seis u ocho tamaños de la tabla. Los manuales de patronaje del último cuarto del siglo —Compaing & Devère en Francia, The Mitchell System of Cutting en Estados Unidos— sistematizan el procedimiento.
Mecanización del cosido
La máquina de coser doméstica de Isaac Singer (patente de 1851) y, sobre todo, la cabeza industrial de cadeneta y la máquina de ojales mecánica (Reece, 1881) reducen drásticamente el tiempo de confección. Una camisa cosida a mano hacia 1830 requería entre diez y catorce horas; hacia 1900, en una fábrica equipada, el tiempo total de máquina baja a cerca de una hora y media, según los datos del informe del Congreso de los Estados Unidos sobre la industria del vestido (1907, vol. IX).
Código social del cuello
| Cuello | Forma | Uso |
|---|---|---|
| Wing / pajarita | Cuello recto con puntas dobladas hacia fuera | Frac, traje de etiqueta |
| Imperial | Cuello cerrado de gran altura, recto | Día, oficina |
| Poke | Cuello alto envolvente | Día, primer cuarto del s. XX |
| Cuello blando bajo | Sin almidón, plegado al hombro | Trabajo manual, deporte |
El cuello duro no es solo un objeto técnico, sino un signo de clase. El white-collar worker que la sociología norteamericana identifica desde los años veinte como categoría profesional propia debe su nombre al cuello blanco almidonado de la camisa de oficina, frente al blue-collar de la camisa de trabajo en sarga teñida.
El legado del siglo
Hacia 1900 la camisa europea y norteamericana ha adoptado, casi en su totalidad, el modelo que llegará al siglo XX: cuello en una pieza separada (postiza o cosida), tapeta cosida, puños rectos con gemelos para vestir o de un solo botón para diario, faldón largo redondeado y tabla de tallas por circunferencia de cuello. Lo que el siglo XX cambiará no es la arquitectura, sino los materiales y la regulación de su uso.
Fuentes
- Weise, Arthur James. Troy's One Hundred Years, 1789–1889. Troy, William H. Young, 1891.
- Sears, Roebuck and Co. Catalogue No. 104, Chicago, 1897. Reedición facsímil, Nueva York, Chelsea House, 1968.
- Compaing, Henri; Devère, A. Manuel pratique du tailleur de chemises. París, ed. del autor, 1872.
- U.S. Congress, Senate. Report on Condition of Woman and Child Wage-Earners in the United States, vol. IX: «History of Women in Industry», Washington, GPO, 1910.
- Hollander, Anne. Sex and Suits: The Evolution of Modern Dress. Nueva York, Knopf, 1994.
- Roche, Daniel. La culture des apparences: une histoire du vêtement (XVIIe–XVIIIe siècle). París, Fayard, 1989.